El Consejo de Ministros aprobó ayer el paquete de ayudas al comercio y la hostelería. El impacto será de 4.220 millones de euros, según el Gobierno.

Al sector no le convencen. No hay ayudas directas, como ha ocurrido en países como Alemania, Francia o Reino Unido. Además, llegan tarde, hace un mes que se estaban anunciando, y son insuficientes.

La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) asegura que este nuevo plan de rescate «llega tarde, es escaso y sin ayudas directas a los sectores afectados». Su presidente, Lorenzo Amor, explica que las medidas «no tienen nada que ver con las necesidades reales de miles de comerciantes y hosteleros».

Además de las rebajas de los alquileres, el Gobierno anunció un nuevo tramo de 500 millones en liquidez ICO para pymes y autonómos de estos sectores con una garantía del 90% del Estado. En materia de impuestos, se permite el aplazamiento de las obligaciones fiscales durante seis meses con tres meses de carencia.

La reducción del IRPF para las empresas que tributen por módulos pasa del 5% al 20%, siendo en el caso de hostelería, comercio y turismo del 35%.

Habrá ampliación de los sectores más protegidos por los ERTE, incluyendo al comercio al por mayor de bebidas, restaurantes, establecimientos de bebidas, parques botánicos, zoológicos o naturales.

Se amplía también el descuento del 50% de las cotizaciones empresariales de los trabajadores fijos discontinuos de empresas de estos sectores de abril a octubre de 2021.