La fallida investidura de Pedro Sánchez y la amenaza de unas nuevas elecciones mantiene paralizada la gestión estatal, afectando especialmente a Canarias, cuyos recursos económicos dependen en gran medida de partidas específicas que están bloqueadas por la incertidumbre presupuestaria.

La posibilidad de que pueda haber un nuevo Gobierno si el PSOE logra articular una mayoría no se materializaría hasta bien entrado septiembre. El apretado calendario pone en riesgo la elaboración de los Presupuestos Generales de 2020 y la asignación de las partidas derivadas del REF y del Estatuto de Autonomía de Canarias, además de las anualidades de los convenios bilaterales en materia de carreteras, vivienda, obras hidráulicas, infraestructuras turísticas o el Plan Integral de Empleo (PIEC).

La falta de Gobierno estable con plenas competencias impide asimismo que el Estado y las autonomías retomen la negociación de la reforma del sistema de financiación, que lleva cuatro años de retraso.