La economía canaria batió el año pasado su récord histórico de producción, y todo ello sin haber recuperado el empleo destruido durante la crisis. La parte negativa es el menor peso de los salarios en el PIB autonómico.

En el año 2008, el PIB de las Islas sumó 42.582 millones de euros, su máximo histórico. Durante los siguientes ejercicios, los más duros de la crisis, el decrecimiento fue significativo, hasta empezar a recuperarse en 2015.

Hasta llegar a los números del año pasado. Los primeros datos de contabilidad regional de 2017, sitúan la producción del Archipiélago en 44.206 millones de euros, un 4,1% más que en 2016 y 1.624 millones más que lo producido en 2008.

Se podría decir que, en términos de producción, la economía canaria ha alcanzado su tope, aún con miles de trabajadores menos que en 2008.

Ese último año de bonanza y primero de crisis, Canarias produjo por valor de 42.582 millones de euros con 774.379 trabajadores. El año pasado, los 44.000 millones se alcanzaron con 763.166 trabajadores, 11.213 menos.

El incremento de la productividad implica que los salarios pierden cada vez más peso en el PIB. Además de haber menos sueldos que pagar que antes de la crisis, los actuales salarios son más bajos que entonces en términos relativos.