El Impuesto sobre el Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, o impuesto de plusvalías, se ha convertido en la tercera fuente de ingresos para los ayuntamientos canarios.

La recaudación por este concepto encadena cuatro años consecutivos de incrementos en el Archipiélago.

El impuesto grava el aumento del valor de un bien inmueble cuando cambia la propiedad, ya sea mediante compraventa, herencia o donación. El porcentaje que haya decidido el ayuntamiento en el que esté ubicado el bien inmueble, puede llegar hasta el 30%.

En 2009, los 88 municipios canarios alcanzaron a través del impuesto de plusvalías una recaudación conjunta de 47,5 millones de euros, la menor de los últimos diez años. Seis años después, la cifra asciende a 85,7 millones, un 80,4% más.

El impuesto de plusvalías se convirtió en 2015 en el tercer ingreso fiscal de los ayuntamientos isleños tras el IBI y el impuesto de circulación. Por vez primera adelantó al Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).