antoniorodAlgunos, si hubiesen podido, habrían colocado el Archipiélago mucho más lejos de España, y esto, no es una ocurrencia mía. Es una frase pronunciada por un distinguido industrial de Gran Canaria, que consideraba que por parte de nuestras autoridades nacionales se producía una profunda incomprensión respecto a nuestras reales e históricas especificidades, al acervo histórico de Canarias.

No pretendo, ni mucho menos, asumir las palabras de este distinguido gran canario, pues, como he dicho en innumerables artículos, la situación que estamos viviendo en Canarias, el actual modelo económico, social y fiscal, no ha sido impuesto por nuestras autoridades nacionales, que se han limitado a informar favorablemente ante Bruselas, sobre las demandas de nuestras autoridades autonómicas, y que en la inmensa mayoría de los casos, ha contado previamente con la aprobación unánime del Parlamento de Canarias, sino que sido impuesto por nuestras autoridades políticas autonómicas.

Precisamente esto, el que las medidas económicas y fiscales sean solicitadas por nuestros políticos canarios es lo que más desolación me produce, ya que en mi opinión su objetivo debe ser el bienestar de la sociedad canaria, objetivo que no sólo no se ha alcanzado con los más de veinte años de este actual modelo socioeconómico, sino que nos hemos ido consolidando como la comunidad autónoma con los peores ratios de pobreza, de paro y de exclusión social.

El actual modelo fiscal de Canarias volvió a plantearse exclusivamente para los empresarios, por ello solo estos pueden acceder a pagar menos impuestos que el resto de la sociedad canaria y de los empresarios residentes en el territorio nacional. La justificación de que Bruselas autorizara a los empresarios canarios a pagar menos impuestos estaba fundamentada, como todos sabemos en nuestros condicionantes de la lejanía, insularidad, fraccionamiento y escasez recursos naturales.

Bruselas aceptó y ponderó la gravedad de estas consecuencias, de tal suerte que en contra de su firme política de homogeneización fiscal, aprobando como necesaria compensación la aplicación de deducciones y bonificaciones fiscales para los empresarios canarios.

Lo que debiéramos preguntarnos es por qué Bruselas no ha permitido la aplicación de deducciones y bonificaciones fiscales a las personas físicas, a todos los residimos en Canarias, y la respuesta, clara y sencilla es porque Canarias no lo ha solicitado a nuestras autoridades nacionales para que le den traslado a Europa, y esto es lo más triste.

Siguen planteando de manera equivocada, medidas fiscales y económicas de manera coyuntural, olvidando y no exigiendo, que éstas tengan el carácter estructural que tienen nuestros graves condicionantes. Pero lo que es más grave, es que para las personas físicas, que padecemos los mismos condicionantes de insularidad y de lejanía, de fraccionamiento del territorio, que hace que nos cueste más vivir, más consumir, que padecemos de manera estructural dichas circunstancias, ni siquiera se hayan planteado medidas aunque sea con carácter coyuntural.

«Con el mejor REF de la historia de Canarias», según aseveran nuestros actuales políticos, no hemos creado puestos de trabajo, no en vano, en el año 2007, teníamos una población ocupada de 889.700 personas, y en el tercer trimestre del año 2.016, tenemos 815.000, es decir, hemos perdido 74.700, además en 2007, teníamos un paro de 108.000 y hoy tenemos 286.000.

Nuestras autoridades canarias andan empecinados en realizar visitas embajadas, y demás misiones comerciales, para venderles la gran bondad de nuestra fiscalidad, pero no viene ese tan buscado capital e inversión, y la razón la sabemos todos, no hay seguridad Jurídica más allá de cuatro años, en el mejor de los casos.

La ZEC tiene aproximadamente 500 empresas y creo que no supera los 5.000 puestos de trabajo. Posiblemente lo consideren Vds. un exitazo, yo, sinceramente, no.

En octubre del año 2.015, teníamos 247.162 parados; un año después, en octubre de 2016, tenemos 232.874, es decir, hemos creado 14.288 y esto inmersos en una clara bonanza turística, que como todos sabemos es una circunstancia coyuntural, en un sector muy sensible a las circunstancias exógenas.

No podemos apostar nuestra solución siempre al turismo, precisamente por lo sensible del sector, debemos apostar por todos los sectores económicos, pero sobre todo, abrir la diferenciación fiscal con carácter estructural a todas las personas que residimos en Canarias, especialmente, para las personas físicas que llevan muchos años discriminados fiscalmente.

No dejaré de repetir, que Canarias precisa potenciar lo que tenemos, y dar todas las ventajas fiscales a los inversores que quieran venir, pero también al conjunto de la sociedad, sin trabas de ninguna clase, no queremos paraíso fiscal de naturaleza alguna, queremos recuperar la fiscalidad, la menor intensidad en la tributación, que hizo posible poblar el archipiélago en el Siglo XVI, que se mantuvo hasta la guerra civil, como fórmula para compensar de manera permanente nuestras desventajas respecto al resto del territorio nacional, obviamente aplicándolo a los modernos instrumentos fiscales.

Recientemente me alegré por unas declaraciones de la actual consejera de Hacienda de nuestro Gobierno, en la que hablaba de separar la financiación autonómica de la ficha financiera del Régimen Económico y Fiscal de Canarias, demanda que tanto yo, como la organización empresarial a la que pertenezco venimos realizando durante tantos años. Parece que van entendiendo que el REF es la llave que tenemos para que todos los canarios seamos iguales a los residentes en el resto del territorio nacional, es decir, es garantía de principio de igualdad. A partir de ahí, lo legítimo es reclamar el derecho a la inversión pública que nos corresponda como Autonomía.

Esto me hace tener esperanza que el siguiente paso que den las autoridades canarias es que nos devuelvan a través del REF nuestro legítimo derecho a la igualdad, tanto empresas como personas físicas, como la igualdad de oportunidad de Canarias con respecto al resto del territorio nacional.

No creo que sea necesario que tengamos que pronunciar la frase que figura como título de este artículo.

Antonio Rodríguez Suárez,
español nacido en Canarias.