Las iniciativas de los gobiernos por devolver la actividad a las economías de familias y empresas en forma de crédito se están viendo sometidas a la realidad de un nuevo orden bancario. A lo largo del último año, el crédito vivo se redujo en las islas en un 2,92%, 1.235 millones de euros menos destinados a consumo e inversión.

La caída en el Archipiélago desde finales 2009 es de un 29,44%. Por aquel entonces, los bancos tenían prestados en Canarias 58.033 millones de euros, 17.089 millones más que los que el Banco de España reconocía al terminar el año pasado.

Lo cierto es que el crecimiento del crédito está por llegar en términos globales. Durante el último trimestre del pasado ejercicio, se contabilizó un incremento del 1,73% (700 millones), incremento muy escaso como para pensar en un cambio de tendencia.

A diferencia de lo que ocurre en otras comunidades autónomas, en Canarias, durante la crisis, el volumen de dinero paralizado en las bancos nunca ha llegado a superar al de los créditos, aunque a día de hoy las tendencias se encuentran muy cerca.

La crisis financiera llevó a los bancos a librar la conocida como guerra de los depósitos en un intento desesperado por capitalizarse. Por contra, hoy, el precio del dinero es escaso, por lo que los perfiles inversores menos conservadores buscan acomodo en productos como los fondos de inversión, de baja fiscalidad y, aparentemente, mayor rentabilidad.

A lo largo del pasado ejercicio, el capital depositado en las entidades canarias se redujo en 304 millones de euros (-1,25%), cerrando 2014 con un volumen de 23.900 millones.