Las ejecuciones hipotecarias y los desahucios han caído con fuerza coincidiendo con la recuperación económica.

En el primer semestre de este año se han registrado en Canarias 705 ejecuciones hipotecarias, una cifra aún preocupante. Tras estos procedimientos hay familias obligadas a abandonar sus viviendas la mayoría de las veces por la incapacidad de hacer frente al pago de las cuotas.

No obstante, estas 705 acciones son un 80% inferior al dato de los primeros seis meses de 2014, cuando se produjeron en las islas 2.940 ejecuciones hipotecarias. Desde ese año la tendencia ha sido descendente.

En 2018 son superiores los procedimientos iniciados por personas jurídicas que físicas (404 sobre 301), mientras que en los tres años anteriores eran más los particulares.

Un 97% de los casos son ciudadanos nacionales y solo un 3% extranjeros.

A nivel nacional, en el primer semestre de este año hubo 13.785 ejecuciones, un 64% menos que en 2014.