La siniestralidad laboral crece en Canarias al mismo ritmo que se consolida la recuperación económica y aumenta el empleo. En 2017 se produjeron en las islas 60.946 accidentes laborales, sumando cuatro años al alza con un 18% acumulado.

Las islas están acercándose a los niveles anteriores a la crisis. Aunque las cifras son aún inferiores a los 79.500 accidentes de 2008, preocupa el continuo crecimiento de estos últimos cuatro años. El menor número de siniestros se produjo en 2013, cuando se registraron 51.666. Desde entonces no han dejado de crecer.

De los 60.946 accidentes laborales de 2017, 23.849 conllevaron baja laboral; 3.222 se produjeron durante el traslado del trabajador a su puesto de trabajo y 33.875 fueron siniestros sin baja.

26.859 fueron leves; 188 fueron graves y 24, mortales. Estos últimos son precisamente los que más crecieron en el último año. Los graves repuntaron un 12% y un 33% lo hicieron los mortales respecto a 2016.

El sector servicios acapara el mayor número, con 18.253, de los que nueve fueron mortales. La industria solo registró el fallecimiento de un trabajador, dos la agricultura y 3 la construcción. También las enfermedades profesionales con baja crecieron el pasado año. Se contabilizaron 208 frente a las 170 de un año antes.

El indicador que mejor evolucionó fue el índice de siniestralidad por cada 100.000 trabajadores, que bajó un 4%.

Tenerife fue la isla la que registró más accidentes con baja en 2017, con 9.827 (6 mortales). A continuación se situó Gran Canaria, con 8.848 accidentes (7 mortales). En tercer lugar está Lanzarote, con 2.217 accidentes (1 mortal).