La fuerte demanda de alojamiento de los turistas y las posibilidades de entrar en el negocio vacacional por parte de los propietarios de casas, está provocando un grave desajuste en el mercado del alquiler canario.

En algunas zonas de las Islas los residentes no encuentran piso para vivir. No hay pisos para alquilar y lo poco que hay es caro porque los propietarios prefieren a los turistas que a los residentes porque ganan mucho más.

Existen listas de gente a la espera de poder alquilar un piso en las islas.

La demanda foránea dificulta el alquiler al residente pero en los últimos meses se ha acentuado porque los precios han subido mucho y se alejan de lo que puede pagar un trabajador.

Aunque la norma que regula el alquiler vacacional en el Archipiélago prohíbe esta actividad en las zonas turísticas, los propietarios prefieren arriesgarse a sanciones que pueden llegar a los 6.000 euros que dejar de hacerlo por la alta rentabilidad que obtienen.

El negocio es tan rentable y la demanda por parte de los visitantes tan elevada que muchos de los alquileres que se ofertan a los turistas no son por una vivienda al completo sino por habitaciones y días.

Además, la irrupción hace cuatro años de las plataformas on line ha contribuido al crecimiento del negocio, ya que facilitan el contacto entre el turista y el propietario.

Los responsables de inmobiliarias apuestan por regular el alquiler vacacional, por ejemplo, permitiéndolo en los suelos turísticos donde no haya unidad de explotación y así evitar que invada las zonas residenciales.