Los empresarios siguen rechazando la implantación en Canarias de una tasa turística similar a la que existe en Baleares y Barcelona, mientras que los sindicatos están a favor.

La tasa, que grava a los turistas que se alojan en hoteles, fue propuesta por Nueva Canarias en 2015, y ahora cuenta también con el apoyo del PSOE.

Tanto la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), como la patronal turística (Feht) de Las Palmas, consideran contraproducente este impuesto porque, a su juicio, el Gobierno de Canarias ya grava suficientemente el turismo con el IGIC, que aporta unos ingresos de 300 millones de euros. Además, creen que restaría clientes a las islas.

Del otro lado, UGT aplaude la tasa y opina que lo recaudado debería destinarse a fines sociales y a cubrir la exclusividad social.