Lo precios cayeron un 1% interanual en mayo, su mayor descenso en cuatro años, coincidiendo con el tercer mes de confinamiento. La bajada de los carburantes explica este descenso, pese a que los precios de los alimentos subieron notablemente, según el indicador adelantado del IPC.

El impacto del coronavirus afectó a la producción y suministro de alimentos, cuyos precios subieron un 3% en productos frescos.

El IPC no experimentó cambios en tasa mensual. Suma cuatro meses de retrocesos y dos en tasa negativa.