La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) rebajó ayer las cifras de crecimiento para España de este año y el siguiente debido a la ralentización global.

La OCDE revisó a la baja en dos décimas el crecimiento para este año, de 2,8% a 2,6%, respecto a sus estimaciones de mayo. También rebajó en dos décimas sus previsiones para 2019, del 2,4% al 2,2%.

Esta revisión, sin embargo, mantiene a España como una de las principales locomotoras de la zona euro, ya que en el conjunto de estos países el PIB crecerá un 1,9% este año y un 1,8% el siguiente.

La OCDE advierte de que la expansión económica global ha alcanzado su punto máximo y se dirige hacia un contexto de crecientes riesgos, como el aumento de las tensiones comerciales, el endurecimiento de las condiciones financieras y la subida de los precios del petróleo.

Se prevé que el PIB mundial registrará este año una expansión del 3,7%.