Como se preveía, el Gobierno logró sacar adelante ayer la reforma de la estiba y ha remitido el decreto ya a Bruselas. El documento se aprobó con bronca y expulsión de los estibadores presentes en el Congreso.

La reforma llega tres años después de que Europa obligara a España a cambiar su sistema.

La presidenta del Congreso tuvo que ordenar el desalojo de la tribuna en la que había un grupo de veinte estibadores por sus gritos al portavoz del PP.

La mayor parte de la oposición ha criticado que el nuevo real decreto-ley no garantice el mantenimiento del empleo, criticando que el texto solo beneficia al capital y atenta contra los derechos de los trabajadores.

La aprobación del decreto evita a España la multa de Europa. De lo que no se libra es de las ocho jornadas de paros previstas por los portuarios a partir del día 24, pese a que el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, solicitó a los estibadores y a la patronal que desconvocaran la huelga.

Los estibadores mantienen de momento el calendario de ocho jornadas de huelga, pero intentarán convocar cuanto antes a la patronal en una mesa de negociación para encontrar soluciones y que las empresas garanticen el empleo.