El Instituto de Empresa Familiar celebrará en Bilbao su XVIII congreso nacional, donde se analizará durante dos días la situación económica y los retos a los que se enfrentan las compañías españolas.

La empresa familiar reivindica así su papel y el reconocimiento de sus valores, que las convierten en uno de los motores para la recuperación económica.

Una encuesta desvela los tres factores que mejor distinguen a las empresas familiares: la reinversión de beneficios (57,4% de los encuestados), la vocación a largo plazo, la voluntad de preservar el negocio y el patrimonio (55,3%), y la creación de un proyecto común que trasciende lo económico (45,7%).

Las empresas familiares generan efectos sociales beneficiosos en los territorios en los que se asientan, como el compromiso social, el establecimiento de relaciones laborales de calidad, la generación de riqueza y oportunidades de desarrollo, el estímulo emprendedor y el impacto amortiguador en tiempos de crisis.

Estas empresas representan el 85% (2,8 millones) del total de las sociedades que operan en España, y suponen el 70% del PIB nacional y el empleo privado, con 10,13 millones de trabajadores.

El 60% de las empresas de la UE son familiares, 17 millones con 100 millones de empleados.