Tras siete años de crisis, de 22 municipios canarios con más de 20.000 habitantes, trece han sufrido las consecuencias de formas más acusada, mientras que nueve han logrado soportarlas. tres han sido las principales damnificadas, Arrecife, Puerto del Rosario y Arona. En el lado contrario, Los Llanos de Aridane y San bartolomé de Tirajana han sido los mayores resistentes a la crisis.

Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha creado el Atlas de la crisis, a través de indicadores económicos, laborales, sociodemográficos e inmobiliarios, analizando poblaciones superiores a los 20.000 habitantes en toda España.

Las conclusiones generales son que la crisis ha golpeado más fuerte a los territorios de crecimiento reciente, muy expuestos al riesgo, ya que se especializaron en actividades de baja productividad y fuertemente cíclicos (construcción, servicios al consumo…). En momentos de bonanza crearon empleo pero de poca cualificación y precario. Durante la recesión, muchos se hundieron.

La provincia más resistente fue Guipúzcoa, y la más castigada, Castellón. El Archipiélago se salva gracias al turismo, aunque ha sido de las comunidades con mayor tasa de paro. A pesar de no ser de las más perjudicadas, las dos provincias canarias están por encima de la media nacional de vulnerabilidad.

Los municipios canarios más vulnerables han sido los vinculados a la construcción de residencias en poblaciones de crecimiento turístico.

Pese al alto índice de paro, las dos capitales, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, han resistido a la recesión, teniendo un comportamiento mejor que la media española, según los expertos.

El Atlas de la crisis, pone de manifiesto que se ha de ir hacia la diversificación de la economía para superar este tipo de situaciones.