Las reducciones del IGIC volverán a ser selectivas en los presupuestos de 2018, como ocurrió en los de este año.

El impuesto alcanzó su máximo histórico en 2016, cerrando el ejercicio con 1.534 millones de euros de ingresos, un 9,4% más que en 2015.

Con estos datos, el Gobierno ha ido aplicando una serie de retoques en el presupuesto, como la bajada del tipo del IGIC cultural y el que grava a las colonias, cosméticos y productos de higiene personal.

Para el próximo año, la salud será uno de los principales factores a tener en cuenta. El control de la obesidad y de las enfermedades cardiovasculares es el principal argumento para una nueva subida del impuesto de las labores del tabaco, así como a las bebidas azucaradas y carbonatadas.

Hacienda no descarta modificar los tipos al alza de los productos azucarados y de bollería industrial que incrementan los casos de obesidad.

La anunciada reforma fiscal no entraría en vigor hasta 2018. Mientras tanto, no habrá una bajada del IGIC del 5% al 7% hasta que no haya un nuevo sistema de financiación autonómica, se desvincule el REF del mismo y se despejen las dudas sobre la evolución de la economía.