Las últimas caídas registradas en las principales bolsas mundiales tienen diferentes causas. La incertidumbre sobre el alcance de la desaceleración de la economía mundial, el descenso del precio de las materias primas o las dudas políticas y económicas en diferentes países, son algunos de los aspectos que han contribuido a la devaluación de las bolsas.

Por ello, tanto el FMI como la Comisión Europea han revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía mundial en dos décimas para 2016 y otras dos décimas para 2017. Consideran que el repunte de las economías emergentes, en Latinoamérica y Oriente Medio, será más débil de lo estimado hace unos meses, por el descenso del precio del petróleo.

La mejora del comercio mundial será algo más moderada debido a la desaceleración de China.

Sin embargo, ambos organismos estiman que en 2016 la economía ganará dinamismo respecto a 2015, consolidándose en 2017. Se prevé que las economías avanzadas, EEUU, Japón y la Eurozona, continúen recuperándose.