antoniorodRecientemente, en el debate sobre el estado de la nacionalidad, el presidente de Canarias pronunció estas palabras, añadiendo que: «Madrid y Bruselas van a estar siempre a la misma distancia», aludiendo a la lejanía de nuestras islas del territorio continental, y a las consecuencias económicas y sociales que se derivan de dicha distancia.

Ante estas consecuencias, anticipo que dramáticas para nuestro territorio, el presidente reclamaba a todos los parlamentarios presentes ir todos en el mismo bando, porque estamos en el ahora o nunca.

Esta severa o drástica invocación de ir todos juntos, imagino que obedecerá a la idea de hacer frente a la gravísima situación que la sociedad canaria está padeciendo, desde hace más de veinte años, y cuyo deterioro se va agudizando a lo largo del tiempo.

Seguramente cuando Vd. decide dar este gran paso dirigido a la oposición, instándoles a evitar líneas rojas, los enfrentamientos y la frustración, se debe a que es consciente de que los ciudadanos canarios necesitan que se les den respuestas o soluciones a sus problemas.

En efecto, los 48.000 hogares que hay en Canarias sin ingresos, los 102.000 hogares con todos sus miembros en el paro, el 26,75% de población en el paro, de los cuales el 48,87% corresponde a paro juvenil y el 61,7% son ya de larga duración, urgen a que se impulse de una vez por todas, medidas compensatorias a la realidad de nuestro territorio y a nuestros condicionantes de insularidad, lejanía y fraccionamiento del territorio.

Su antecesor en el cargo, miembro de su misma formación política, se refería a la realidad económica y social anteriormente descrita como la devastación social: más sombras sobre Canarias, a pesar de que jamás se planteó un cambio de modelo del Régimen Económico y Fiscal de Canarias, que de manera tozuda y constante reflejaba el fracaso del mismo, además de la incapacidad para generar actividad económica y empleo.

Es lógico preguntarse el porqué se ha llegado a esta situación, la que su antecesor calificaba de «devastación social», y en mi humilde opinión –que ya sabe porque de hecho le remití un artículo que había escrito sobre ello- todo obedece a la pérdida de todas nuestras especifidades debido a la negociación de la integración de Canarias a la entonces Comunidad Económica Europea llevada a cabo por nuestros políticos en el año 1991.

Las especifidades perdidas, que formaban parte de nuestro acervo histórico, no consistían en privilegios, sino medidas que pretendían garantizar la igualdad de oportunidad a los residentes en Canarias, con respecto al resto de españoles residentes en territorio peninsular.

Siempre recuerdo en mis artículos que fueron los propios Reyes Católicos, los que tomando conciencia de la imposibilidad de desarrollo en Canarias de aplicarse las mismas condiciones que a los súbditos (tal y como consta en los documentos de la época) que residían en el resto del territorio de su corona, establecieron una bonificación fiscal del 80% de los tributos que se pagaban en ese entonces para facilitar el desarrollo social y económico de Canarias, posteriormente se reforzaría con el establecimiento de la libertad de importación y exportación, así como franquicias aduaneras y al consumo.

Las razones que justificaron dicha bonificación fiscal, cuales son la lejanía, insularidad, fraccionamiento, la radical escasez de recursos naturales, permanecen obviamente inalterables, como obvio es que Madrid y Bruselas siempre van a estar a la misma distancia.

Si vemos la evolución económica y social de Canarias a través de un recorrido histórico, vemos que el crecimiento de Canarias frena y empieza a retroceder a partir de la plena incorporación de Canarias a la CEE, que supuso la pérdida de la libertad comercial de importación y exportación, la eliminación de las franquicias aduaneras y al consumo, el establecimiento de unos tributos propios que no sólo impiden u obstaculizan el tráfico de mercancías, sino que encarecen la cesta de la compra en Canarias, a cambio de una intensa financiación a favor de dos sectores cuya actividad, a pesar de esta financiación también ha caído en empleo y en actividad per se.

Decía hace un tiempo, un compañero de filas suyo, Carlos Alonso, en referencia a esto mismo, que «lo conveniente cuando uno se da cuenta de que ha metido la pata, es sacarla», en clara referencia a la urgente necesidad de cambio de modelo para Canarias.

Pues, mi estimado Sr. Clavijo, está Ud. ante una oportunidad histórica, pues soy de los que cree que se puede hacer de la necesidad, virtud y me explico: ya que se ha abierto el debate en la Unión Europea sobre las ayudas a las Regiones Ultraperiféricas debido a que Francia quiere concentrar las ayudas europeas sólo para los Departamentos de Ultramar, se puede plantear un nuevo escenario para Canarias, un nuevo modelo de adhesión.

El Tratado Europeo recoge el reconocimiento expreso a las regiones ultraperiféricas de Europa, estableciendo no sólo que se podrán establecer medidas específicas a favor de las mismas, sino también especificidades en lo que se refiere a aplicación de las políticas comunes en las mismas, en particular dice que podrán modularse la aplicación de las políticas aduanera y comercial, la política fiscal, las zonas francas, las políticas agrícola y pesquera, las condiciones de abastecimiento de materias primas y de bienes de consumo esenciales.

Esto evidencia que tiene la herramienta jurídica para darle a Canarias lo que ésta necesita para lograr un adecuado desarrollo económico, fiscal, pero sobre todo, social.

Tiene la oportunidad de lograr para Canarias dos grandes objetivos:

1.-Recuperar la igualdad de oportunidad de los residentes en Canarias con respecto a los del resto del territorio nacional, que viene garantizada en la Constitución. Esto se podría lograr a través de una fiscalidad directa diferenciada.

2.-Recuperar, el respeto total y absoluto del artículo 46 de estatuto de autonomía, que forma parte de nuestro acervo histórico, que consiste en la libertad comercial de importación y exportación, franquicias aduaneras y al consumo, y en la no existencia de monopolios.

Estos dos grandes ejes, permitiría el crecimiento de la actividad económica y empleo, y nos colocaría casi en las mismas condiciones que el resto de las regiones Españolas.

Ahora bien, lograda la igualdad, la financiación a nuestra Comunidad Autónoma debe ser igual que al resto de las Comunidades España, la financiación que nos corresponda.

Este y no otro tiene que ser el objetivo de todos los parlamentarios canarios, conseguir el bienestar que como españoles nos corresponde.

Antonio Rodríguez Suárez, español, nacido en Canarias.