España recuperó entre diciembre de 2011 y 2015 uno de cada tres empleos perdidos durante la crisis, hasta alcanzar los 17.308.400 de afiliados al sistema. A cierre de 2007, antes del colapso, eran 19.195.755 los cotizantes.

Con una economía fuertemente apalancada, en cuanto estalló la crisis el sector privado empezó a despedir para rebajar el gasto ante una caída de la demanda interna que alcanzó el 6,2% en el arranque de 2009. En 2007 el 32,5% de los contratos no eran fijos. A día de hoy, el 75% de los asalariados tienen un contrato indefinido. De los más del millón de contratos que se firman cada mes, más del 90% son de duración determinada.

Para el Ejecutivo saliente, la reforma laboral frenó la destrucción de empleo y, sumada al crecimiento del PIB, ha logrado que el empleo haya crecido un 3,3% interanual a cierre de 2015.

Según la EPA, la cifra de parados crecía un 15,17% al cierre del primer trimestre de 2012. En los últimos datos, ha habido un descenso del 12,43% de los desempleados.

En el último año el paro se redujo en 686.000 personas, un volumen de creación de empleo a la cabeza de la zona euro.