antoniorodEl diez de enero de este año publiqué un artículo bajo este título, que hoy adquiere más actualidad que nunca dada la situación de nuestro país.

En un artículo reciente, Antonio Garrigues Walker manifiesta que hemos entrado en el reino de la incertidumbre y la imprevisibilidad, en el que se mueven a sus anchas los simplistas, los alarmistas, los demagogos y dogmáticos, es decir, todos aquellos que no se atreven a asumir, lo que Ortega i Gasset dijo en su tiempo: «Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, y eso es exactamente lo que nos pasa».

Tanto el PSOE, partido político con más de 140 años de historia, como el Partido Popular, con una historia más reciente, son partidos solventes para dirigir nuestro país, la nación más antigua de Europa.

Estas dos formaciones de partidos políticos españoles deben pactar la gobernabilidad de nuestro país, de igual a igual, ni vencedores ni vencidos, a imitación del espíritu de nuestro rey emérito y políticos durante la Transición, y definitivamente determinar «por qué pasa lo que nos pasa» y solucionarlo.

Recientemente el columnista Rafael Moyano decía que una vieja máxima en las redacciones de los medios de comunicación, que no es nada correcta políticamente, dice que para un periódico nacional es más noticia un accidente con un muerto en la Castellana, que un descarrilamiento de un tren en la India con cincuenta muertos.

Algo así podemos ver en estos tiempos con respecto a la política española; vemos en los titulares cómo el PP se enfrenta a su pasado más oscuro, la trama que pudrió al PP de Rajoy, el PSOE no puede apoyar al partido de la corrupción, las bases del PSOE no entenderían la abstención, etcétera.

Discúlpenme el exabrupto, pero todo esto no es más que un carajal, alarmismo y demagogia. Porque DE lo que en verdad importa y es preocupante, que es que llevemos nueve meses sin gobierno, de manera absolutamente irresponsable, de la indiferencia hacia los cuatro millones de parados, de las familias que se encuentran recibiendo subsidios que no les permiten su sostenimiento básico, que los bancos de alimentos y demás organizaciones no gubernamentales estén atendiendo a más personas que nunca, de eso no se habla.

Tampoco se habla de por qué España ha llegado a estas cifras de paro, pobreza y exclusión social, el crecimiento de la deuda pública, que se ha debido fundamentalmente a las estructuras mastodónticas de las autonomías españolas y la inviabilidad de su sostenimiento más que evidenciada. No se habla de acometer la urgente reforma de las administraciones en España, una reforma realizada con criterios objetivos y de sostenibilidad propias.

Esto, que urge en España, precisa de partidos políticos con altura de miras, con sentido de estado, responsables, que no gobiernen pensado en sus nichos de votos, sino en el futuro y presente de los ciudadanos.

Felipe González, cuando llega al Gobierno, se encuentra con una deuda del 30% del PIB y la dejó en un 68%. Baja posteriormente con Aznar, y sube con Zapatero, y en la actualidad, durante los dos últimos años de legislatura, la deuda no baja del 100% del PIB y la hucha de la seguridad social, bajando significativamente.

Y esto es lo que nos pasa a España, más allá de los titulares y de los juicios mediáticos y no mediáticos a políticos corruptos, que los hay en todos los partidos políticos, y en todas las esferas y profesiones de la vida, y deben responder ante la sociedad.

El periodista Manuel Mederos, a quien siempre leo atentamente, decía recientemente a cuenta de la ruptura del pacto de gobierno entre Coalición Canaria y PSOE, que de formalizarse el mismo, supondría la pérdida de mil cien altos cargos aproximadamente para los socialistas, algo que considero totalmente escandaloso. Imagínense si en una Comunidad Autónoma como es Canarias, con los indicadores económicos que tenemos de pobreza, paro, la cesta de la compra más cara a nivel nacional, con los altísimos sobrecostes de insularidad y lejanía que soporta la población, sólo uno de los partidos de gobierno emplea a más de mil cien personas como altos cargos, -que el otro partido de gobierno empleará como mínimo otros tantos cómo vamos a resolver el déficit público.

Esto en nuestra Comunidad Autónoma, pero debemos multiplicarlo por las diecisiete autonomías españolas, sumarles las de la administración central, los de las diputaciones y cabildos, y los de los ayuntamientos.

En definitiva, es obvio que es insostenible que sigamos así y que lo que urge es la racionalización de las estructuras administrativas.

Por ello, y retomando la cita de Moyano, mientras en Estados Unidos un mes después del huracán Matthew estarán contando votos, en Haití seguirán contando muertos. Pues eso, en España seguiremos enmarañados en telediarios y titulares plagados de cuitas internas de partidos políticos, de vergonzosos juicios por delitos económicos, del y tú más, la población seguirá padeciendo la crisis, el paro, necesidades de toda índole y Europa poniendo el foco en el cumplimiento económico del país, y nuestros vecinos europeos recuperando el bienestar.

La obligación y responsabilidad recae fundamentalmente en las dos formaciones que han gobernado, que no son enemigas, pues en España no hay enemigos y no puede haber odio. Como dijo el catedrático Tomás Ramón Fernández, esto es insostenible, refiriéndose a las estructuras de la administración, él si sabe lo que pasa.

Antonio Rodríguez Suárez,
español nacido en Canarias.