Un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), revela que los nacidos entre los años 1965 y 1985 son los más expuestos a perder bienestar económico por la reforma de las pensiones.

La evolución estimada de los salarios y de las prestaciones públicas a largo plazo apunta a que los ciudadanos que ahora tienen entre 32 y 52 años soportarán un “empeoramiento progresivo” de su situación en relación a los tramos de edad inmediatamente anteriores y que hoy están más cerca de la jubilación.

Quienes más notarán el bajón serán los de mayor nivel de educación superior. Hasta el momento, tener un mayor currículo garantizaba una pensión más cercana al máximo (2.573,70 euros en 2017) que al salario mínimo interprofesional (707 euros).

El otro gran grupo (43%) lo integran quienes perciben una cantidad entre esos 707 euros y los 1.500.

En el lado contrario, el estudio de Fedea sitúa a quienes hoy son más jóvenes, incluidos los que aún no están en edad de trabajar. Los nacidos a partir de 1985 notarán una recuperación progresiva.