El Banco Central Europeo comenzó ayer, por primera vez en su historia, a comprar títulos de deuda emitida por empresas no bancarias.

Es la tercera fase de su ofensiva monetaria contra la baja inflación y la debilidad económica. Esta se ha llevado a cabo mediante la compra a la banca de titulizaciones de activos y de bonos garantizados desde 2014, la adquisición de deuda de los estados desde 2015 y ahora la toma de deuda de empresas.

La causa de esta medida, según el BCE, es porque su ofensiva monetaria está dando resultado y es eficaz. Al comprar deuda empresarial el BCE transmitirá directamente su política monetaria a la economía, sin depender de la intermediación bancaria.

La finalidad sigue siendo aumentar el precio de los bonos para rebajar el coste de financiación, y, además, alentar que grandes empresas se financien más en los mercados de deuda y que generen liquidez con la venta de títulos, para luego promover el crecimiento económico y la inflación.

Sin embargo, la decisión no tiene garantía de éxito y puede generar efectos negativos.