El Banco de España ha rebajado sus previsiones de crecimiento para el periodo 2018-2020 como consecuencia del empeoramiento de la evolución de los mercados exteriores y el encarecimiento del petróleo. Se prevé ahora que el PIB crezca un 2,6% este año, un 2,2% en 2019 y un 2% en 2020, entre una y dos décimas menos que las previsiones anteriores.

El empleo seguirá en tasas de crecimiento elevadas, por lo que la tasa de paro se situaría por debajo del 12% a finales de 2020.

Entre los factores externos que pueden afectar a la economía, ya han comenzado a notarse las repercusiones adversas de las políticas económicas en Estados Unidos y la aplicación de medidas proteccionistas.

Otros factores de riesgo para la economía española procedentes del exterior son una hipotética falta de acuerdo en las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre el Brexit.

Internamente, un posible repunte de la incertidumbre política es otro riesgo adicional para el crecimiento económico, especialmente en Cataluña.

El Banco de España advierte asimismo de un análisis profundo de los cambios tributarios. Además, una prolongación en la desaceleración del turismo extranjero podría hacer que 2018 sea el primer año en una década en que el crecimiento del turismo sea inferior al del PIB.