El absentismo laboral se ha disparado en lo que va de año y supera los niveles previos a la crisis, suponiendo un coste directo de unos 8.000 millones de euros a las empresas españolas, según datos de la mutua Asepeyo.

Las bajas por contingencia común aumentaron hasta septiembre un 10,6% interanual, con cerca de 376.000 casos, generando un déficit entre los gastos y los ingresos procedentes de las cuotas para cubrir estas eventualidades.

Los 8.000 millones de euros de costes directos provienen de las prestaciones de la Seguridad Social que cobra el trabajador de baja por contingencias comunes y del complemento salarial que abona la empresa.

Hay un coste indirecto de la reposición del trabajador de baja y la formación del sustituto y gastos asociados a la ineficiencia derivada de esta situación. Ese coste puede llegar a ser hasta cuatro veces superior que el importe directo.

El subdirector general de Asepeyo asegura que el incremento del absentismo por contingencia común no solo es achacable al incremento del número de trabajadores por la recuperación económica, sino que responde a una falta de concienciación de trabajador y empresa.

En la mayoría de los casos el problema está en la prolongación innecesaria de muchas bajas por retrasos entre consultas en los servicios públicos de salud.

Los datos de Asepeyo, recogidos de dos millones de empleados de 220.000 empresas, revelan que solo el 17,49% de los trabajadores se cogen alguna baja por contingencia común a lo largo del año. Hay un 5,59% que reincide con más de tres procesos anuales, acaparando el 15,79% de las bajas. El 68% de las bajas tiene una duración inferior a 16 días.