El 92% de las empresas desaparecidas durante la crisis era familiar, mientras que las que sobrevivieron bajaron sus ingresos un 0,5%, frente a la facturación del resto de compañías, que aumentó el 18%.

El estudio “La empresa familiar en España 2015” elaborado durante los dos últimos años por el Instituto de Empresa Familiar (IEF) y la Red de Cátedras de Empresa Familiar, señala que la tasa de mortalidad de las empresas familiares asciende al 18% y es casi el triple de las no familiares, el 6,6%.

Esta cifra se debe a la menor dimensión de este tipo de compañías.

El informe indica que pese a la caída de los ingresos, las empresas familiares generaron 6,58 millones de puestos de trabajo desde 2007 a 2013.

El director general del IEF señala que 1,1 millón de estas empresas han aguantado la crisis y han mantenido o incrementado empleo, a costa de productividad y de resultados en cuenta.