El 90% de los 67 millones de trabajadores del servicio doméstico que hay en el mundo no tienen ningún tipo de cobertura de Seguridad Social, según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Cuando estos trabajadores envejecen o sufren lesiones, son despedidos sin una pensión o apoyo adecuados.

La OIT señaló que el trabajo doméstico es un sector difícil de abarcar porque se realiza en hogares privados y, con frecuencia, para más de un empleador. Se caracteriza además por una rotación elevada del empleo, frecuentes pagos en especie, salarios irregulares y falta de contratos formales de trabajo.

La OIT considera que las políticas para extender la protección social a los trabajadores domésticos son fundamentales en la lucha contra la pobreza y a favor de la igualdad de género, dado que el 80% de los empleados de este sector son mujeres.

En España, el 30% de los empleados domésticos están excluidos de la cobertura de Seguridad Social.