Un estudio revela que el 56% de las empresas con menos de diez trabajadores del Archipiélago no practica la innovación, un 26% lo hace activamente y un 18% de forma moderada.

Las conclusiones del estudio apuntan a una inadecuada política de I+D+i, adoptada desde otras regiones con economías diferentes, como uno de los motivos de la baja innovación de las micropymes.

La poca cultura innovadora y las políticas educativas son otros factores que contribuyen a esta situación.

Tras una serie de encuestas y entrevistas a pequeñas empresas y empresarios, se deduce que los emprendedores tienen relaciones de desconfianza, individualismo y falta de cohesión con otros agentes.

Otras barreras que inhiben la innovación son el escaso asociacionismo o la posición de inferioridad respecto a las administraciones públicas.

Para cambiar la situación, este estudio propone modificar la educación, mejorar la transferencia de los resultados de investigación al tejido productivo, y cambiar a un modelo de I+D+i que integre a todos los agentes y no se limite a esperar que los hallazgos de las universidades y los centros investigadores terminen llegando al mundo empresarial.