antoniorodRecientemente se reunieron los expertos para analizar el Régimen Económico y Fiscal de Canarias en unas jornadas organizadas por la APD (Asociación para el progreso de la Dirección) y JTI.

Como decía, los expertos Mario Romero Mur (presidente del Círculo de Empresarios), Agustín Manrique de Lara (presidente de la Confederación Canaria de Empresarios) y Salvador Miranda Calderín (director de la Cátedra del REF en la ULPGC) explicaron que Brad Pitt había venido a Canarias, al igual que el centro de reparación Rolls Royce, gracias a que las empresas de la Zona Especial de Canarias tributan sólo el 4% de sus beneficios.

En el transcurso de dichas jornadas lamentaron la inseguridad jurídica que se había generado en torno a los instrumentos fiscales (bonificaciones fiscales) del Régimen Económico y Fiscal de Canarias que disfrutan las empresas, demandando aclaraciones legales que eliminen la conflictividad jurídica generada en torno a los mismos. Esto considero que sería muy positivo indudablemente, pues mientras más seguridad jurídica exista, en todas las materias, las sociales y las económicas, mejor para la sociedad.

Esto y separar el REF de la financiación autonómica es sucintamente lo expuesto en dicho foro.

La verdad que los argumentos de los expertos me han hecho reflexionar a lo largo de estos días.

En primer lugar, tienen claro que si a nuestra comunidad autónoma, con sus grandes condicionantes de insularidad, lejanía, fraccionamiento del territorio, escasez de recursos naturales, no se le diseñara una intensísima bonificación fiscal, como supone el tributar en la ZEC, que implica el pago del 4% del Impuesto de Sociedades (en lugar del 25%), no vendría Brad Pitt, ni se instalarían empresas como Rolls Royce.

Y yo digo: es cierto. En efecto, si las empresas productoras de audiovisuales, nacionales e internacionales, las de reparaciones navales internacionales o de cualquier otra actividad no contaran con esta extraordinaria reducción fiscal, que supone un 84% menos de impuesto que en el resto del territorio nacional, estas empresas no vendrían a Canarias.

Y fíjense lo extraordinariamente cierto que es que hace más de 500 años, Sus Majestades los Reyes Católicos concedieron a todos los residentes en Canarias franquicias fiscales del 80% de los aranceles que se pagaban en el resto del territorio. Posteriormente, ante una aclaración del regidor Acevedo que dijo que si a los mercaderes les cobrasen impuestos, en unas tierras pobres, sin recursos y lejanas, los productos serían muy caros y quienes más lo sufrirían serían sus leales súbditos que no podrían abastecerse ni en lo básico, se establecieron en Canarias las franquicias aduaneras y al consumo (según el historiador Pedro Cullen). Fue entonces cuando se establecieron, para que pudieran no solo subsistir, sino alcanzar cierto grado desarrollo (y que aún hoy se encuentran recogidas en el artículo 46 del Estatuto de Autonomía de Canarias, porque forma parte de nuestro acervo histórico, aún cuando hoy en día no se cumple). Lo que sigue, ya ustedes lo conocen por mis numerosos artículos.

Yo, aunque muchísimo más modesto que ustedes, soy empresario con un recorrido de más de sesenta años, habiendo tocado muchas ramas de actividad, aduanas, transitarios, transportistas, agricultura, comercio, y he sido testigo del cambio socioeconómico que se ha experimentado en Canarias a raíz de que nuestro REF se cambiara como consecuencia de nuestra plena integración en la Unión Europea. Yo, como empresario, ingreso trimestralmente los impuestos que el personal paga mensualmente a Hacienda, que son los mismos, las mismas cantidades que si trabajaran en una multinacional en Madrid, Navarra o Galicia.

Se ha diseñado y persisten en ello, instrumentos fiscales a los que solo pueden optar las empresas, las personas jurídicas.

Estimado Mario, como bien decías, nuestra tierra está muy alejada y fraccionada, y para atraer la inversión hay que compensar (en este caso, fiscalmente) estos condicionantes. Porque es cierto que aquí cuesta más producir, pero no es menos cierto, que también a los canarios, a las personas físicas, les cuesta más consumir.

No habrá nunca un REF de Canarias mientras los instrumentos fiscales, y por ende la compensación de la insularidad y la lejanía se limite a las empresas; sería más preciso hablar de un Régimen Fiscal para las empresas de Canarias, un RFE de Canarias.

De sobra es conocida mi aspiración a que se compense la insularidad y la lejanía a todas las personas físicas y jurídicas residentes en Canarias, porque la esencia, el objeto, es la residencia, no lo subjetivo, las personas sean estas físicas o jurídicas. Si la pregunta fuera por qué compenso, a quiénes, sería a todos.

El catedrático Lagares dijo que no entendía que fiscalmente no se nos compensen nuestras singularidades.

Si algún día ustedes, los expertos, lograran para la sociedad, personas físicas y jurídicas, lo que han logrado para las empresas ZEC, habrán logrado que nosotros los isleños tengamos igualdad de oportunidad que el resto de españoles residentes en el territorio nacional.

Finalmente, decir que, efectivamente, de ninguna manera debe vincularse el REF a la financiación autonómica, entre otras cosas y sobre todo porque la esencia del mismo, a la que me he referido anteriormente, es la compensación de la insularidad y la lejanía, para hacernos iguales al resto de los residentes en el territorio español.

A partir de ser iguales, el estado estará obligado a dotar de financiación a la autonomía exactamente igual que al resto de las que componen nuestro estado.

Antonio Rodríguez Suárez,
español nacido en Canarias.