Recientemente, en uno de sus viajes a Nueva York, el presidente del Gobierno de Canarias, manifestaba que iba a Estados Unidos a buscar empresas inversoras en Canarias para prestigiar nuestro Producto Interior Bruto.

Debe ser que nuestro presidente considera que las empresas que estamos radicadas en Canarias en la actualidad, y que llevamos generando empleo y riqueza muchas décadas no aportamos cualificación a nuestra economía, aun cuando somos las que sostenemos por medio de nuestros impuestos, al igual que nuestros trabajadores con los suyos, esta comunidad.

Sin embargo yo considero que los empresarios canarios no sólo han contribuido y contribuyen a cualificar nuestro PIB, sino que allá donde se han establecido han contribuido al desarrollo económico y social, basta con citar como ejemplo el Canary Wharf. El Canary Wharf es un gran complejo de negocios de Londres, situado en la Isla de los Perros en el barrio londinense de Tower Hamlets, en la zona de los Docklands.

En el Canary Wharf se encuentran los tres edificios más altos del Reino Unido por detrás de The Shard, y está considerado el centro financiero de toda Europa.

Entre 1802 y 1980, la zona fue uno de los puertos más concurridos mundialmente, llegando a tener hasta 90.000 empleados. Canary Wharf toma su nombre a partir del comercio marítimo tan importante que tenía el Reino Unido con las Islas Canarias, y era donde recepcionaban los canarios sus mercancías.

Recientemente, mi buen amigo Dalmacio Benítez me hizo entrega de una fotografía del Consejo de Empresarios, fotografía que se hizo con ocasión del homenaje al muy estimado Ervigio Díaz Bertrana. Este consejo era una organización integrada por empresarios canarios con distintas actividades económicas, pero un objetivo común: la defensa de los intereses generales de nuestra economía y sociedad.

Los problemas que pudiera tener un empresario en un momento puntual, eran asumidos por todos como propios, actuando con solidaridad y transparencia en sus más amplios conceptos. Estar sentado en esa mesa, y asistir a sus reuniones te hacía aprender tanto o más, que lo que se conoce hoy como máster universitario. Esta organización que llegó hasta la Transición Española, defendía eficaz y solidariamente los problemas de los empresarios canarios, por tanto, no hacía falta valerse o contratar lobbys, ni intermediadores de cualquier naturaleza para resolver cuantas controversias surgieran. Por tanto, a mi entender, con sus actos y sus logros queda más que acreditada la cualificación de los empresarios canarios que lo conformaban.

Y no crea que me siento ofendido porque no me considera cualificado, y tenga que ir a buscar a Nueva York capital que si lo esté. Lo que me preocupa realmente es que la prioridad del presidente y de su equipo de gobierno, no sea el bienestar de la sociedad canaria en su conjunto y de eliminar la desigualdad que existe en la actualidad.

Dicen que han conseguido el mejor Régimen Económico y Fiscal de la historia (en su contenido fiscal), y andan viajando al exterior para vender sus bondades, pero seguimos encabezando el ránking de las comunidades autónomas españolas en pobreza y exclusión social.

En mi opinión, este REF es el mismo que se ha venido planteando a las autoridades españolas y europeas desde 1991, mejorado básicamente en lo que está referido a la Zona Especial Canaria, que permite a ciertas empresas tributar sólo el 4% del Impuesto de Sociedades.

Creo firmemente, Sr. Clavijo, que la preocupación de todos, especialmente la suya, no debe ser cualificar la economía, sino cualificar a todos los ciudadanos que habitamos esta tierra, cuyo 40% se encuentran en una situación realmente comprometida y difícil. Yo deseo una sociedad canaria cualificada, y para que esto sea una realidad, deben adoptarse medidas para poder transformarla y generar actividad económica y empleo.

Como siempre digo, un Régimen Económico y Fiscal que sólo se dirija a las empresas como únicos posibles beneficiarios de bonificaciones y deducciones fiscales, está abocado al fracaso social.

Y permítanme que explique esta rotunda afirmación: si el REF es el instrumento que permite compensar la insularidad y la lejanía, como condicionantes permanentes y estructurales de nuestra tierra, mientras sólo beneficie a las empresas y no a todos sus residentes, será desde su propio inicio, injusto e insolidario. A las empresas les cuesta más producir obviamente, pero a los ciudadanos nos cuesta más vivir, tenemos un coste extremadamente superior al resto de españoles residentes en territorio peninsular.

Por tanto, debemos salir de nuestro territorio si, pero no a buscar cualificar el PIB, sino a que nos concedan las justas compensaciones fiscales a todos los que residimos en esta Comunidad Autónoma. El extracoste que tenemos los ciudadanos que vivimos aquí, va mucho más allá de los descuentos en las tarifas aeroportuarias o portuarias, como lo demuestra el hecho de tener la cesta de la compra más cara del territorio nacional, y debe ser justamente compensado.

Ojalá podamos ver una sociedad canaria cualificada, y dotada de bienestar e igualdad.

Antonio Rodríguez Suárez.