Baches enormes, bordillos destrozados, zanjas sin cerrar, tramos de vía pendientes de alumbrado, señales estropeadas, y un largo etcétera, convierten al polígono industrial de El Goro en un catálogo de deficiencias.

Los empresarios de esta urbanización, tras años mordiéndose la lengua, han decidido pedir cuentas al Ayuntamiento y recuerdan al gobierno de Telde que no puede pasar por alto que aquí se genera buena parte de la riqueza económica que se  mueve en el municipio. En El Goro se localizan en torno a 200 empresas, algunas de las cuales figuran entre las más potentes del Archipiélago, y entre sus naves se mueven a diario entre 3.000 y 4.000 trabajadores. «Pese a todo eso el Ayuntamiento no ha invertido ni un céntimo en El Goro en todos estos años», apunta el presidente de la asociación que los agrupa, Francisco Pérez.

El abandono de esta zona industrial es evidente. Las glorietas de la avenida principal, la calle Bosque, son un simple círculo blanco pintado en el suelo. Los baches son enormes, al menos en las calles del sector Norte del polígono, que son justo las que los empresarios exigen que se les repavimente para así poder ellos crear el Ente Urbanístico de Conservación y hacerse cargo del mantenimiento de esta urbanización. El proyecto supera los 300.000 euros y nadie quiere asumirlo.