Un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la Fundación BBVA sitúa al Archipiélago en el antepenúltimo puesto en el ranking de innovación entre las comunidades españolas. La baja formación y la ausencia de grandes empresas son dos de los principales factores de esta situación.

El Indicador Sintético de Innovación (ISI) mide la realidad innovadora de las regiones de España según 25 variables diferentes. Entre ellas, los recursos humanos con los que cuenta cada comunidad autónoma para avanzar hacia un modelo económico que mejore la productividad mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Al terminar 2015, solo el 33,5% de los empleados en Canarias contaban con estudios superiores, casi nueve puntos menos que la media española. Únicamente Baleares empeora ese registro.

La abundancia de puestos de trabajo intensivos, que requieren niveles bajos de formación, hace que los jóvenes abandonen su proceso formativo.

Casi un 37% de empresarios poseen titulación superior. Esto conlleva que el potencial de conocimiento a transferir al proceso productivo por parte del capital humano es mucho menor que en otras regiones en las que más de la mitad de sus trabajadores han completado estudios superiores.

Otro factor de gran importancia es la dimensión de los negocios. Solo el 8,3% del empleo de las Islas se concentra en grandes compañías. Casi tres cuartas partes de la ocupación canaria están repartidas entre las microempresas (42,1%) y las pequeñas (30,5%).

Otro dato es la proporción del PIB que cada región dedica a I+D, donde de nuevo Canarias aparece entre las que menos (0,5%) en 2014, solo por encima de Baleares (0,4%) y a gran distancia de Madrid (3,2%).

Esta variable mide en gran medida y a un plazo más corto la modernización de la economía isleña.