antoniorodDespués de la Guerra Civil en las décadas 40, 50 y 60, principalmente  Canarias creció principalmente por el sector agrícola que fue el gran motor de nuestra economía, convirtiendo nuestra región en la única despensa de la Europa Occidental (período octubre a mayo) y los plátanos canarios eran los únicos abastecedores del mercado peninsular. También la pesca abastecía a las colonias británicas de la costa occidental.

Canarias se vio favorecida por la cuenta combinada, que consistía en que permitían a los empresarios disponer del 30% o 35% de las divisas que producíamos, para que importásemos libremente lo que quisiéramos. Esto favoreció  a los exportadores de frutas y productos hortícolas y a los de pesca.

El año 72, procuradores de las Cortes consiguieron que el modelo económico y fiscal de las Islas Canarias estuviera basado en  las franquicias arancelarias y al consumo, fiscalidad diferenciada, desgravación fiscal que beneficiaban a todas las exportaciones de Península a Canarias. Creo no equivocarme si afirmo que era de un 11%. Todo ello supuso un tratamiento singular, que contribuyó decididamente al bienestar que llegamos a disfrutar, gracias a este un tratamiento singular, a esta fiscalidad menor que la del resto del territorio nacional.

Pasa la Transición, y España entra en el Mercado Común, pero Canarias logra después de muchas negociaciones, un estatus especial, por medio del Protocolo II, en el que se respeta si las especificidades tradicionales de Canarias.

Nuestro REF  1972 enunciaba: El Archipiélago Canario, debido a su condición insular y de lejanía geográfica de Europa, así como a la escasez de recursos naturales (la enfermedad crónica de Canarias), ha contado con un tratamiento singular, tanto administrativo, como en el económico y fiscal, desde el siglo XVI tras su incorporación a la Corona de Castilla, etc.etc.

Fue en el año 1991, a raíz de la plena integración de Canarias a la Comunidad Económica Europea, cuando se comete el gran desaguisado con Canarias, y es en el año 1993 cuando se consagra el Régimen Económico y Fiscal de Canarias que tenemos en la actualidad, y que tan tristes consecuencias ha producido en nuestra región.

Ya el  26 de octubre de 1993 sugeríamos lo siguiente:

«Hoy, a pocos días de que el Congreso de los Diputados aborde la cuestión del REF, disponemos de una ocasión privilegiada para dotarnos de un marco jurídico económico adecuado que nos permita aprovechar futuros repuntes de la actividad económica dentro  y fuera de nuestras fronteras nacionales. Es una buena ocasión para disponer de una Ley Económica que pueda paliar el desaguisado que se hizo en 1991 cuando los gobernantes autonómicos de entonces (casualmente los mismos que los de ahora) decidieron una reforma fiscal para Canarias que vulneró todos los principios de nuestro régimen económico. Pero la bondad de ese futuro régimen económico estará  en gran medida vinculada a la eficacia, credibilidad y rigor de los planteamientos que se hagan al Parlamento. Y da la impresión que de eso, poquito.

Ha sido enviado a las Cortes un proyecto de reforma de REF que si sale para Canarias en los términos que ha sido remitido sería una vergüenza regional. Ni es el REF de todos los canarios ni tan siquiera, lo que aún es peor, el REF que necesitamos los canarios. Lo primero que es preciso hacer es  preguntarse qué es los que se persigue mediante el REF y una vez que eso esté claro habrá de procederse a plasmar en un documento en  forma de normas todo aquello a lo que aspira.

Pero como quiera que la aprobación de esta Ley no corresponde al Parlamento de Canarias sino que es una Ley de las Cortes Generales ,ocurre que es imprescindible que todo aquello que queramos obtener para Canarias debe estar debidamente  justificado y explicado.  No se olvide que la experiencia demuestra que la mayor parte de los fracasos negociadores de Canarias con Madrid ha estado más vinculada a pésimas estrategias de los gobernantes canarios que a posiciones preconcebidas por parte del Estado.

Y para saber lo que el REF debe pretender es preciso determinar lo que el REF no debe ni puede ser. En primer lugar la futura Ley Económica no debe aspirar a ser una Ley de carácter coyuntural pensada para los problemas que tenemos aquí y ahora. Esta debe ser una ley que vaya más allá y en concreto  está al servicio del modelo económico de Canarias del futuro.

Sin ánimo de cerrar una lista de principios me parece que las siguientes directrices debieran iluminar el futuro REF de Canarias.

1º. Debe asumir desde un principio que la economía de Canarias tiene una serie de especialidades que la hacen diferente del resto de la economía nacional y que por tanto exige no sólo la ratificación de esa especialidad sino así mismo la definición clara y expresa de contenido concreto de la misma. Debe dejar claro nuestra Ley económica que en ningún caso la especialidad se concreta en privilegios. En Canarias ni necesitamos ni queremos privilegios. Lo que aquí se demanda, y por ello debe quedar reflejado en nuestro futuro REF, es que se dé un trato diferente a quien lo es jurídicamente, tanto por disposiciones de rango comunitario cuanto de rango nacional o autonómico.

En definitiva se trata de reconocer la necesidad de una política de Estado para Canarias.

2º. Las especialidades que es preciso recoger son fundamentalmente las siguientes:

a) Especialidad fiscal: Canarias tuvo siempre hasta 1991 como elemento intrínseco a su régimen económico, un diferencial fiscal acusado respecto al resto de la economía nacional.

Dicho diferencial se perdió voluntariamente con la reforma fiscal de 1991. Esto fundamenta solicitar por una vez de manera clara, serena y rotunda que se nos reconozca un diferencial fiscal en la imposición directa, fuera cual fuere el régimen que prevalezca para el conjunto de la economía nacional. Ello debe ser concretado en una bonificación en la cuota líquida del tanto del IRPF como del Impuesto sobre Sociedades. Y no cabe aquí discriminaciones, como a veces se pretende sostener, para que se establezcan incentivos, fiscales para unas empresas y por tanto a todas sus empresas, o no hay incentivo que  valga. Perderíamos una ocasión de oro si el planteamiento que hiciéramos a la administración del Estado fuese cicatero defendiendo que los incentivos fuesen exclusivamente para determinadas empresas en razón de una determinada ubicación física. Dejar al libre albedrío del  gobernante de turno el que una empresa canaria tenga incentivos y otra no, me parece hasta sospechoso».

¿Y qué hemos hecho? Todo aquello que se criticaba se sigue favoreciendo con incentivos fiscales discriminatorios, que benefician a unas empresas y no a todas, a pesar de que todas son empresas canarias. Hemos sido cicateros pidiendo a la administración que los incentivos fuesen exclusivamente para determinadas empresas en razón de una determinada ubicación. Dejar al libre albedrío del gobernante de turno, el que una empresa Canaria tenga muy baja fiscalidad (4%), sus dividendos tributan también del 4% (los dividendos del resto de las empresas tributan según el tipo de IRPF de los accionistas), mientras que el resto de las empresas, tienen una fiscalidad general, al igual las personas físicas en Canarias, que tienen que tributar con los tipos generales del IRPF.

Hemos creado dos clases de empresas, unas son muy VIP y el resto de tercera división. Dividimos también a la sociedad, en personas muy VIP que pagan el 4% de IRPF y personas normales que pagarán los mismos impuestos que el resto de los residentes en territorio nacional.

Sres., si esto no es sospechosísimo, que me digan el calificativo que merece.

Si estamos yendo a Hollywood a decirles que, invirtiendo en Canarias tendrán fiscalidad 4%, en el Impuesto de Sociedades e IRPF, será porque están convencidos que para atraer capitales y que se invierta en Canarias,  la fiscalidad debe ser sumamente baja.

Pero  los que ya hemos invertido, sosteniendo a trancas y barrancas a nuestros empleados, ¿no precisamos esta fiscalidad?, ¿y nuestros empleados no precisan también, de esta baja fiscalidad?.

Nuestra enfermedad, la ultraperificidad, la sufren todas las empresas que están en Canarias, ya que la lejanía y la insularidad hace que a éstas les cueste más producir, pero es que a las personas físicas que residimos en Canarias, nos cuesta más consumir. Es por ello que Canarias precisa  una fiscalidad, tanto directa como indirecta menor que el resto del territorio nacional.

Los Reyes Católicos concedieron a todos sus súbditos sin discriminar, bonificación del 80% y franquicias. La reina Isabel no discriminó a los que venían y a los que ya vivían, y se mantuvieron las bonificaciones a los largo de nuestra historia.

Ahora, no. ¿Qué argumento tienen para demostrarnos que somos diferentes y merecemos diferente trato? Espero conocer su receta, ya que el paciente, Canarias está gravemente enfermo.

Un triste saludo. Antonio Rodríguez Suárez, español nacido en Canarias.